jueves, 26 de febrero de 2026

LOS IRRESPONSABLES

 

Los sentimientos egoístas que hacen a los individuos centrarse en sus vidas privadas y la falta de sensibilidad ante las responsabilidades públicas, son la base de la deserción de toda iniciativa y la delegación de la responsabilidad en políticos profesionales a cambio de la tranquilidad privada y el orden público.

Se permite y acepta la intromisión autoritaria por parte del Estado en todos los ámbitos, sin oposición, tal como sucedía en la dictadura, para no enfrentar la “opinión pública” que imponen los medios de información de la oligarquía. El Estado de Partidos hace imposible todo movimiento de organización social que no parta del Estado. No es tan grave la falta de libertad en la sociedad civil, como la disuasión de la voluntad de libertad que impone el régimen despótico instalado en el 78.

Una sociedad apática, que considera el pensamiento algo doloroso y la idea de actuar, algo turbador y sin beneficio personal, a quien el motivo superior del bien común le resulta hipócrita, es una sociedad impotente. Una sociedad irresponsable de sí misma que verá inmóvil cómo se destruye todo a su alrededor a menos que despierte en ella, a través de la conciencia, una pasión por la Libertad de la que hoy carece.

De usted, que lee este texto, depende el futuro de la sociedad en la que vive, no del político en quien delega usted su responsabilidad, pues como dijo Spinoza: “Sería bien precario remitir la salud del Estado a la buena fe de sus administradores, pues la tentación de obrar mal no debe poder ofrecerse a ellos”


 

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