martes, 24 de febrero de 2026

LOS TOLERANTES

 

Los votantes españoles han encontrado la felicidad en la urna. Tras el largo periodo de sometimiento a una sola persona están encantados con unas libertades individuales, retirables al capricho o interés de quienes les gobiernan. Sus problemas son, a su parecer, desgracias parciales. La falta de Libertad y de justicia son para ellos algo ajeno, distante, prescindible incluso.

El consenso político de la “transición”, la repentina tolerancia entre enemigos políticos, terminó con las aspiraciones de liberación y democracia. Cuando todos toleran a todos se dice implícitamente que toda opinión es igual a la verdad, o que no existe la verdad. Y esa mentira es la que mantiene contentos a los españoles. Contentos por haber pasado de un partido a varios, de estar forzados a pensar lo que diga un hombre a estar obligados a pensar lo que digan cuatro o cinco. Poder dejar la pasión nacional por las autonómicas y considerarse los mejores demócratas porque son tolerantes.

Son tan tolerantes que consienten la usurpación del poder por los partidos instalados en el Estado. Los mismos que han impedido su libertad y a los que votan felices y contentos. Qué tolerantes son, que incluso toleran los delitos de Estado y de partido volviendo a la urna en gesto de perdón. Así de envilecida está la moral de los españoles que tienen la tolerancia como una virtud en política, cuando es antidemocrática, puesto que aquí sustituye al respeto a la libertad de todos. La tolerancia desprecia la verdad de los hechos y no tiene consideración por las ideas dominadas. Se tolera a quien está en el error o se considera malvado. Se desprecia a lo que se tolera.

La oligarquía de jefes se partido presume de tolerancia y falta al respeto a la libertad de todos. Tolerancia entre facciones rivales para hacerse y perpetuarse en el poder que ha trastocado la moral de los españoles hasta tal punto que ha mudado en felicidad. ¡Qué maravilla! ¡qué democracia mas buena!

Pero la verdad no necesita de la tolerancia. La verdad es que en España no hay Libertad Política y que los partidos han usurpado el Estado. 


 

 

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