miércoles, 13 de mayo de 2026

EL CONOCIMIENTO

 A decir de Locke, nuestros conocimientos varían en claridad dependiendo de la concordancia o no de nuestras ideas. Lo que él llamó “conocimiento intuitivo”-aquel en el cual la concordancia o no concordancia de dos ideas se perciben por si mismas- son verdades que la mente percibe sin intervención de ninguna otra idea. Así lo blanco no es negro, un círculo no es un triángulo,  etc. Es el grado más bajo del conocimiento.  

El siguiente grado -cuando la concordancia o no concordancia de ideas no puede ser determinada de manera inmediata- se sirve de otras ideas para descubrir la concordancia o no concordancia que buscamos,  a esto es a lo que llamamos razonar. Así,  las ideas de que nos servimos se llaman pruebas y el resultado demostración. El conocimiento mediante pruebas no es tan rápido y requiere esfuerzo y atención. Se requiere una lenta progresión gradual antes que la mente alcance la certeza. Antes de ella, había duda. De vital importancia es la claridad de las ideas intermedias, pues si una de ellas es confusa los hombres abrazan falsedades.

La intuición y la demostración son los grados de nuestro conocimiento: todo lo que no pueda referirse a uno de éstos dos grados no es sino fe u opinión, pero no conocimiento.

Las ideas confusas no pueden producir un conocimiento claro o distinto,  en cuanto que son confusas,  la mente no puede percibir con claridad si concuerdan o no. Dicho de otro modo: quien no tiene ideas adecuadas a las palabras que usa no puede establecer proposiciones de cuya verdad pueda estar seguro.

Como decía Antonio García-Trevijano “Del error se sale, de la confusión, jamás”. Él mismo afirmaba también que la perversión intencionada del lenguaje impedía salir de la confusión.

Esta breve explicación, pienso, es muy adecuada para entender el gran problema que los españoles tienen para comprender que no hay Democracia en España. Es imposible que su razonamiento llegue a una demostración cuando las ideas están intencionalmente oscurecidas. Creen que hay Democracia sólo por la repetición de la propaganda estatal, pero no han realizado el esfuerzo de razonar si hay concordancia entre lo que existe y la idea Democracia. Si no se sabe que la idea Democracia tiene tantas definiciones como autores, pero que todas ellas se agrupan en dos principales,  a saber: Democracia material -igualdad de condiciones- o Democracia política -separación de poderes más representación- es imposible demostrar mediante la razón la concordancia o no de esta idea y por tanto no puede haber conocimiento.

Sabiendo que en España no existe separación de poderes-en una votación se ratifica al legislativo y al ejecutivo- y tampoco representación política -las listas de partido y el sistema proporcional lo impiden- se tienen ya claras las ideas -herramientas- necesarias para saber si hay concordancia entre la idea Democracia -política- y la realidad existente. El negarse a razonar o negar el resultado de la demostración,  no son un problema de inteligencia,  sino de cinismo -tema que no interesa aquí-.

Para aquellas personas dispuestas a seguir sus propios razonamientos y dejar de creer para llegar al conocimiento, sólo hay un camino y éste es la claridad de las ideas necesarias para tales comprobaciones. En España no hay Democracia política pues las ideas no concuerdan con la realidad. Esa es la verdad de los hechos a la que cualquier individuo puede llegar por si mismo, si se dota de la claridad de ideas necesaria para llegar a tal conclusión. Le invito pues a investigar por su cuenta las definiciones de representación política y separación de poderes -ambas características mínimas de la Democracia política- para llegar a un verdadero conocimiento -demostración- y abandonar-creencias- que le mantienen en el error. Votar cuando no hay Democracia es un acto de ignorancia o de sinvergüencería. La ignorancia se puede remediar mediante el razonamiento. En su mano está pues la elección.

Nada puede ser tan peligroso como los principios adoptados sin examen, especialmente si influyen en la vida de los hombres. Si los que se consideran principios no son ciertos, sino que lo parecen por un asentamiento ciego por nuestra parte, entonces somos susceptibles de ser extraviados por ellos, y en lugar de ser guiados hacia la verdad seremos conducidos por tales principios hacia el error.

“Los apetitos y las pasiones nublan la razón. Decid a un hombre enamorado apasionadamente que ella lo engaña, y presentadle una veintena de testimonios de su falsedad. Tres palabras amables de ella invalidarán todos estos testimonios.”

 La Verdad y la Falsedad (Alfred Stevens)


 

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