martes, 9 de junio de 2026

LA REFORMA NO ES POSIBLE

 A medida que los conceptos de Democracia, separación de poderes, representación, Libertad política, etc. se hacen más y más conocidos y comprendidos entre la sociedad española, se hace más y más complicado sostener la mentira del Régimen del 78. Si a este hecho añadimos 45 años de acontecimientos que demuestran, sin ninguna posibilidad de duda, que los partidos estatales no tienen la menor intención de avanzar hacia la Democracia sino todo lo contrario. Que su único interés es la lógica conservación del poder y que la solución sólo puede venir de la apertura de un periodo de Libertad Constituyente en el que la sociedad decida su futuro, queda menos margen argumental para defender el voto sin democracia.

Una parte de la sociedad avanza hacia la abstención activa como medio pacífico de resolver el problema político, mientras otros, se aferran a la posibilidad de una reforma que venga del poder, una reforma que nos acerque a la Democracia, esa de la que carecemos y de la que ya nadie tiene la desvergüenza de sostener que existe sin exponer su ignorancia o su cinismo.

¿Por qué es imposible la reforma? Pues por la sencilla razón que el régimen lo impide. Son los propios mecanismos del régimen los que se encargarán de impedir tal reforma. Toda propuesta de regeneración, reforma (o cualquier otro vocablo que utilicen) que venga de los partidos estatales no será pues más que pura demagogia para seguir con el engaño. La corrupción no puede sino ir en aumento puesto que la elección de diputados será siempre realizada por los jefes de partidos (irremediablemente oligárquicos, véase Ley de Hierro de las Oligarquías Robert Mitchels) con un sistema electoral proporcional (que sustenta a los partidos y al que ninguno renunciará). Pensar que alguien pueda desde dentro del régimen dinamitar lo que le sostiene es de una inocencia que roza la demencia.

Quien habla de reforma puede pensar erróneamente que se podría formar un nuevo partido cuyo objetivo sería alcanzar el poder y una vez allí “transicionar”, desde el Estado de Partidos actual, a la Democracia. Veamos cómo, para ver la falla de esta lógica. Lo primero sería reconocer que esto ya se ha hecho en España en el periodo conocido por la “Transición” donde partidos de oposición a la dictadura renuncian a la ruptura democrática para “desde dentro” transformar el régimen Dictatorial. Resultado, lo que existe, es decir el Estado de Partidos, es decir la corrupción y la falta de libertad, no la Democracia que durante sus años de oposición pregonaban. Estaríamos hablando ahora de la segunda transición, una reforma de la reforma del franquismo.

El primer paso sería pasar por el registro estatal de partidos, es decir, exponer las cartas antes de empezar la partida, a los rivales. Dejar claro los medios de los que dispone (materiales y personales) para su pretensión de sacar del Estado a los Partidos. Esto les convertirá inmediatamente en enemigos de quien en la actualidad ostenta el poder, que no dudará en poner contra ustedes todo su arsenal. No seamos ingenuos.

Lo siguiente en el plan sería presentarse a las votaciones de la única manera que el Estado le permite, es decir, con una lista de “diputados” que usted tendrá que elegir (ya que los gobernados no pueden hacerlo) traicionando así sus ideales democráticos y admitiendo la corrupción moral implícita que llevará a la económica irremediablemente. Aunque como en ese partido todos son ángeles no hay problema.

Una vez celebradas las votaciones y obtenido el número de escaños, por una fórmula matemática que nada tiene que ver con la representación, su partido estará financiado por el Estado con dinero del contribuyente. Claro está que como en su partido todos son ángeles, donarán el dinero o lo reutilizarán para luchar por la Democracia con más fuerza. Aun así, su partido es ya un partido estatal, uno de esos a los que pretendía sacar del Estado. ¿Está usted reformando algo?

Ahora se pondrían a trabajar para “dinamitar desde dentro” el régimen. Sus propuestas parlamentarias sin una mayoría se estrellan una y otra vez contra el bloque de sus oponentes y ahí se acabó la aventura “revolucionaria”. Claro que quizá en una especie de “milagro” obtengan ustedes una mayoría suficiente para formar gobierno y entonces el resultado sería aún peor. Con todo el poder en sus manos, obtenido sin que los gobernados puedan deponerles, incluso si no hacen lo que decían que harían ¿de verdad cree usted que renunciarán a ese poder? Un poder absoluto sin control de ninguna clase, piénselo bien.

Como puede ver el propio régimen es corruptor y es la corrupción su sustento. Potencia la natural tendencia humana a corromperse, lo contrario que hace la democracia que la utiliza para enfrentar distintos poderes separados. Un régimen de poder unitario que es irreformable e incontrolable.

No se engañe, no hay otra posibilidad para alcanzar la Libertad y la Democracia que la ruptura democrática mediante un periodo de Libertad Constituyente que nos lleve a un sistema con separación de poderes y representación política de los ciudadanos, la República Constitucional. 

 El Juramento del Juego de Pelota ( Le Serment du Jeu de Paume)  Jacques-Louis David


 

 

 

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