jueves, 12 de marzo de 2026

¿REPÚBLICOS O INDIGNADOS?

En esta reflexión quisiera observar los actos de las personas que dicen desear conquistar la Libertad Política. Para comenzar, quiero traer a la memoria este párrafo escrito por D. Antonio García- Trevijano Forte.

“Del mismo modo que carece de sentido indignarse ante los daños producidos a la humanidad por fenómenos naturales, tampoco lo tiene mostrar indignación ante nuestros sufrimientos por todo lo que es normal y previsible en cualquier régimen de poder que no sea una democracia política. En la indignación siempre se activa la irritación por otros sentimientos o afectos acallados. Por eso es tan cercana al resentimiento contra sí mismo, a la cobardía colectiva frente a la gran mentira de la política padecida durante larguísimo tiempo sin protesta. La indignación esconde una falta de confianza en nosotros mismos, un estado de impotencia ante las causas de lo indignante.”

A medida que más españoles se indignan por los efectos que produce el régimen político más y más personas comprenden que un cambio es necesario. De entre ellos, algunos ven por fin, que la causa de esos efectos es la ausencia de Libertad Política. La respuesta ante esta realización no debería ser la indignación sino el despertar de una pasión por alcanzar esa Libertad ausente. Sin embargo, veo personas que aparentan haber comprendido las causas de su sufrimiento y sin embargo se lanzan a difundir unos conceptos que aún no comprenden y recurren a los viejos métodos, que han fracasado y fracasarán siempre. Actúan como los indignados, sin confianza en si mismos, dispuestos a seguir cualquier consigna que les resulte atractiva sin pararse a reflexionar a lo que se enfrentan, sin tratar de profundizar en los conceptos que necesitarán dominar. Estas personas no han despertado esa pasión por la Libertad, simplemente han cambiado el objeto de su indignación. Donde antes ponían una u otra facción estatal ahora hablan de Partidocracia. La irritación de su indignación les impulsa a manifestarse en las calles sin un objetivo asimilado. Tienen tanta prisa que pretenden saltarse los pasos. Piden permiso, para la protesta pública, a quien dicen querer derrotar. No han reflexionado sobre las consecuencias de sus actos y caminan sin dirección.

La frustración que los consume, los impulsa al activismo, ignorando que es un esfuerzo improductivo ante un poder que permanece legitimado. No han comprendido que la frustración es incompatible con la alegría y esperanza propia de la revolución por la Libertad. Alegría y esperanza que dan fuerza a aquellos que han despertado en su interior la pasión de la Libertad. Aquellos que dejan de indignarse al saber que su dignidad comienza en la no participación del fraude electoral.

 Solo un acto de dignidad de la Nación, una abstención masiva en conciencia, puede iniciar la derrota de la partidocracia. Nada puede tener tanta fuerza deslegitimadora del régimen de poder oligárquico actual. Para llegar a ese punto de inflexión se necesita la valentía social empujada por la sabiduría de la Libertad Política. No se puede pretender estar sin antes ser. No se puede pretender poner en práctica una empresa común, por muy realizable que esta sea, sin la pasión de ser Libre uno mismo. No se puede estar en un movimiento ciudadano por la Libertad sin antes ser Libre uno mismo.

Háganse primero dignos de la Libertad antes de reclamarla y solo así podrán conquistarla pues nadie puede dársela. La primera batalla es contra uno mismo y la servidumbre voluntaria, y esta es sin duda, la más difícil.

 "El filósofo en meditación" (1632)  Rembrandt.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario