jueves, 16 de abril de 2026

LA MANIPULACIÓN DEL LEGUAJE. UNA BARRERA DE LA CONCIENCIA.

 En la España de la partidocracia se ha instalado la mentira para ocultar la ausencia de Libertad que sufrimos desde hace décadas. Del mismo modo y con los mismos argumentos irracionales que durante la dictadura se le decía a la Nación española que disfrutaba de una Democracia Orgánica, se le dice hoy que en 1978 España se dotó de una Constitución y se decidió la Democracia como forma de gobierno.

Basta observar y reflexionar sobre estos conceptos para descubrir la mentira y pese a ello la sociedad recibe constantemente el machacante golpe de la propaganda estatal que convierte la mentira en “la verdad oficial”. Todo un mecanismo de manipulación del lenguaje está en marcha para enmarañar las mentes de tal modo que resulte imposible discernir las cuestiones más elementales. Lo que el escritor George Orwell denominó “La Neolengua” en su novela 1984, término que hoy se utiliza para señalar un lenguaje político mediático destinado a impedir la capacidad de concebir ciertas ideas. Se trata de transformar las palabras y la gramática con el objetivo de impedir todo pensamiento subversivo.

Si el pensamiento requiere de las palabras y las que utilizamos determinan nuestro pensamiento, es evidente que un lenguaje pobre generará, necesariamente, un pensamiento pobre y por consiguiente la imposibilidad de contestación. El totalitarismo moderno no busca la dominación de los cuerpos por la fuerza, sino la dominación de las conciencias. Dominadas éstas, el individuo puede obrar “libremente” pues solamente podrá pensar aquello que se le ha inculcado. No hay necesidad de represión física cuando no existe contestación. La manipulación de las conciencias es el arma más poderosa del totalitarismo. Una amenaza física no puede ser ignorada, una pistola apuntándote es un mensaje claro, en cambio la manipulación mental efectiva es casi imposible de detectar. El individuo manipulado, por definición, no sabe que lo está. Solo después de salir de una manipulación el individuo es capaz de reconocer que ha sido manipulado. La información, la ideología, la propaganda, todo obra a la conformación del pensamiento, es el arma perfecta. Una vez que una idea es aceptada no hay necesidad de imponerla, es el individuo el que se la impone.

Creer que se es libre, sin serlo, supone defender el status quo creyendo que la idea viene de nuestro interior y no de un condicionamiento exterior. La fuerza de la propaganda reside en el hecho de creerse dueño de nuestro pensamiento sin ver que en otro contexto ideológico nuestro pensamiento no sería el mismo. “Pensar por uno mismo” es algo tantas veces repetido que nos resulta extraño siquiera cuestionarlo. Pero ¿qué es pensar por si mismo? Acaso no se piensa a partir de una base de conocimiento y experiencia, base que solo puede ser expresada por medio del lenguaje. El lenguaje es la estructura del pensamiento, la materia misma del pensamiento. Tal y como describe Wittgenstein “Los límites de nuestra lengua son los límites de nuestro mundo”

El objetivo pues, es la manipulación del lenguaje con el objetivo de manipular el pensamiento. La manipulación de hechos históricos es el medio más eficaz de inculcar en el pensamiento la ideología que mejor sirva a los intereses del poder. Si se habla de Transición en lugar de reforma, Democracia en lugar de Estado de Partidos y Libertad en lugar de Servidumbre se sirve al interés del poder. Solo mediante el conocimiento de la verdad de los hechos se llega a la conclusión que ir contra la verdad es ir contra la Libertad (Verdad=Libertad). En el Estado totalitario moderno la represión ha dejado de ser física para pasar a ser represión del pensamiento. Estado totalitario es aquel que va a impedir la posibilidad misma de la acción subversiva, de la concepción misma de la idea de subversión. El delito de opinión no es más que la dulcificación de la idea del delito de pensamiento. El terrorismo intelectual es el conjunto de mecanismos que en primer lugar trata de impedir ciertas ideas y que seguidamente trata de impedir siquiera la concepción de esas ideas. Es sencillo criminalizar el pensamiento, basta con criminalizar la expresión del mismo y la sociedad se encargará del resto.

Cualquiera que posea una conciencia que funcione no puede negar un hecho objetivo, ocultarlo o disfrazarlo es mentir intencionadamente. Para evitar siquiera que ese conflicto personal suceda, que el individuo pueda llegar a percibir que miente o que vive en la mentira, se manipula el lenguaje para que no pueda haber diferencia apreciable entre verdad y mentira. Transformar el lenguaje hasta el punto de impedir la expresión misma de lo que es verdad o mentira, impedir, en definitiva, cualquier oposición al poder. No solo se trata de manipular la información y los hechos, se trata de manipular el pensamiento mismo. Nada mejor por tanto que manipular las palabras que permiten ese pensamiento.

La manipulación del lenguaje funciona bajo dos principios, la reducción y la disonancia.

La reducción es la supresión de ciertas palabras que se juzgan inútiles. Un empobrecimiento del lenguaje conlleva inevitablemente un empobrecimiento del pensamiento. Nuestras ideas dependen de las palabras, menos herramientas para pensar, menos posibilidades de desarrollar un pensamiento complejo, menos capacidad para definir y mostrar conceptos.

Un español utiliza de media 5000 palabras, un pequeño porcentaje del léxico disponible, pero para una información estrictamente práctica 300 palabras son suficientes. A menos palabras disponibles menor capacidad de abstracción y sin abstracción es imposible pensar el mundo que nos rodea más allá de la simple designación de objetos. El concepto “poder político” requiere una capacidad de abstracción ya que no halamos de una entidad física, como el “Estado” o la misma “Libertad”. Sin embargo, estos conceptos son imprescindibles para poder pensar nuestra condición.

A menos palabras a disposición, más tranquilo está el poder. Creer que el poder va a favorecer el elitismo intelectual o escolar es ignorar los mecanismos reales de la dominación. La desculturización es el principal de esos mecanismos. Empobrecer el lenguaje es empobrecer el espíritu crítico, es fomentar un lenguaje incapaz de designar ciertas realidades. Para ver que el empobrecimiento del lenguaje es un problema hay que disponer del lenguaje que permita ver por qué es un problema. Una trampa perfecta.

Aquel que carece de los útiles par ver su propia dominación no puede concebir la idea misma de dominación, quien no sabe que no es libre no puede pensar en su servidumbre. Sin las herramientas del lenguaje los individuos carecen de la capacidad de oponerse al poder. ¿cómo oponerse a algo que no se sabe que existe?

Empobrecer el lenguaje es matar en la conciencia de los hombres, el pensamiento que podría hacer nacer en su interior su deseo de ser libres. No hay deseo de libertad sin conciencia de nuestra servidumbre y no puede haber conciencia de la servidumbre sin las palabras para explicarla. ¿Cómo luchar por la Libertad cuando no se sabe lo que la palabra Libertad quiere decir?

El Imperio de las LucesRené Magritte 


 

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